miércoles, 12 de junio de 2013

LOS CIEGOS Y EL ELEFANTE

Tengo serias dudas de la coherencia de quienes nunca dudan.
En cada decisión asumimos un nivel de incertidumbre, que disminuye al aumentar  la formación, la experiencia y fundamentalmente la prudencia del que la toma.
Estos tres parámetros definen un espacio, cuyos puntos nos identifican en un determinado momento y situación.  (punto A).



No superar un mínimo en los tres ejes, nos situaría en el volumen de puntos negros próximo al origen, en donde la probabilidad de decidir con éxito, es escasa.
Mientras que la Formación y la Experiencia son valores objetivables, medibles, reglados incluso, y que pueden complementarse, la Prudencia está  ligada a la humildad, a la sensatez, a la reflexión y al control moderado de las otras dos,  de difícil puntuación  mas allá de considerarla imprescindible.

     Cuando la decisión que nos ocupa es elegir la opinión a aportar en un determinado foro, y concretamente en  una de tantas "tertulias políticas", todo el análisis anterior se rompe, y se impone como único argumento decir vehemente, sin dudar, con el vozarrón del vendedor del viejo rastro, lo contrario de lo que aporte otro. Vivimos inmersos en la presión mediática del espectáculo de moda que casi siempre con los mismos actores, se repite en escenarios distintos. ¿Existe la reflexión tras la bajada del telón? ¿Piensan ustedes el daño que sus afirmaciones  "SIN DUDAR" ocasionan?
Me dirán ustedes, que podemos seleccionar otras opciones pero como les decía cada vez quedan menos.
¿Con que criterio se selecciona, con que criterio acepta el seleccionado?.
 Puntos negros, muchos puntos negros.
Me viene a la  memoria la siguiente historia.
 Antiguamente hubo un rey en una ciudad y acercándose a un súbdito le dijo:  " Ven buen amigo, ven y reúne en una plaza a todos los hombres ( no hay machismo, sigo el texto original) que hayan nacido ciegos".
-Haré como me dices rey.
Tras concentrarlos, el rey le pidió que mostrara un elefante a los ciegos  y que estos lo tocaran.. Unos tocaban la cabeza, otros una oreja, otros un colmillo, otros la trompa, otros la pata, otros el lomo, otros el pelo de la cola y así sucesivamente.
Los ciegos fueron conducidos ante el rey quien les dijo " Decidme como es un elefante?
Los que habían tocado la cabeza dijeron "es como una olla"
Los que habían tocado la oreja dijeron es como una cesta de cribar
Los que habían tocado un colmillo aseguraron es como una reja
Los que habían tocado la trompa le compararon con un arado.    
Los que habían tocado una pata lo asemejaron a una columna.
Cada uno enfrascado en su creencia, los ciegos comenzaron a polemizar, defendiendo su opinión.
Cada uno a su opinión se aferra, viendo solo un lado de las cosas.
PUNTOS NEGROS, MUCHOS PUNTOS NEGROS.



  

miércoles, 5 de junio de 2013

REFLEXIONEMOS SIEMPRE PARA EVITAR ERRORES IMPERDONABLES.

Sr.D. AMADEO SALVO

Permítame, en primer lugar, que le agradezca la oportunidad que su incorporación puede suponer para que nuestro Valencia, que es de muchos, cambie radicalmente de imagen y de contenido.

Permítame también, que le muestre mi preocupación por la afirmación que  hacia ayer en la junta, asimilando al Valencia, nuestro Valencia, (de muchos ya sabe), con una "FAMILIA".
Me preocupa, porque la gestión necesaria para avanzar, exige, (como en cualquier empresa de  presupuesto similar) decisiones contundentes lejos del paternalismo propio de aquella concepción.
Distinto es analizar a quien se dirigen los resultados que usted pueda conseguir, porque ahí si, hay muchas familias, de diferentes procedencias y realidades que comparten  ilusiones y que con gorro, bufanda y bandera pagan sus pases, por adelantado, para disfrutar de su equipo.

Me preocupa también, que diga que hay que mirar hacia delante sin contemplar responsabilidades de quienes hasta ayer mismo le han precedido, porque de una parte somos muchos los que (tras sesenta y tantos años en mi caso), hemos dejado de ir a Mestalla y de otra porque con otra forma de proceder, la situación social (como dicen los progres) no sería  protagonista.
Sr. Salvo, decía Einstein: " No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo".
Si, hay que mirar atrás para saber que es lo que no tenemos que hacer.
Hay que mirar atrás, para saber con que personas no hay que contar, porque para desarrollar sus propuestas, necesita colaboradores capaces, aunque parece que con lo del elefante y la cacharrería lo tiene usted claro.
Su momento Sr. Salvo ha empezado, no pierda ni un segundo  porque tras él viene otro y luego otro y con ellos se va consumiendo el tiempo para desarrollar su proyecto.

Acabo con otra frase de Einstein: " La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia"