En cada decisión asumimos un nivel de incertidumbre, que disminuye al aumentar la formación, la experiencia y fundamentalmente la prudencia del que la toma.
Estos tres parámetros definen un espacio, cuyos puntos nos identifican en un determinado momento y situación. (punto A).
Mientras que la Formación y la Experiencia son valores objetivables, medibles, reglados incluso, y que pueden complementarse, la Prudencia está ligada a la humildad, a la sensatez, a la reflexión y al control moderado de las otras dos, de difícil puntuación mas allá de considerarla imprescindible.
Cuando la decisión que nos ocupa es elegir la opinión a aportar en un determinado foro, y concretamente en una de tantas "tertulias políticas", todo el análisis anterior se rompe, y se impone como único argumento decir vehemente, sin dudar, con el vozarrón del vendedor del viejo rastro, lo contrario de lo que aporte otro. Vivimos inmersos en la presión mediática del espectáculo de moda que casi siempre con los mismos actores, se repite en escenarios distintos. ¿Existe la reflexión tras la bajada del telón? ¿Piensan ustedes el daño que sus afirmaciones "SIN DUDAR" ocasionan?
Me dirán ustedes, que podemos seleccionar otras opciones pero como les decía cada vez quedan menos.
¿Con que criterio se selecciona, con que criterio acepta el seleccionado?.
Puntos negros, muchos puntos negros.
Me viene a la memoria la siguiente historia.
Antiguamente hubo un rey en una ciudad y acercándose a un súbdito le dijo: " Ven buen amigo, ven y reúne en una plaza a todos los hombres ( no hay machismo, sigo el texto original) que hayan nacido ciegos".
-Haré como me dices rey.
Tras concentrarlos, el rey le pidió que mostrara un elefante a los ciegos y que estos lo tocaran.. Unos tocaban la cabeza, otros una oreja, otros un colmillo, otros la trompa, otros la pata, otros el lomo, otros el pelo de la cola y así sucesivamente.
Los ciegos fueron conducidos ante el rey quien les dijo " Decidme como es un elefante?
Los que habían tocado la cabeza dijeron "es como una olla"
Los que habían tocado la oreja dijeron es como una cesta de cribar
Los que habían tocado un colmillo aseguraron es como una reja
Los que habían tocado la trompa le compararon con un arado.
Los que habían tocado una pata lo asemejaron a una columna.
Cada uno enfrascado en su creencia, los ciegos comenzaron a polemizar, defendiendo su opinión.
Cada uno a su opinión se aferra, viendo solo un lado de las cosas.
PUNTOS NEGROS, MUCHOS PUNTOS NEGROS.

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